Dentro de la nueva ola del género del mahō shōjo, la cual etiquetamos de más «dark», más «gore», más «sad» por usar algunos de los términos comunes, muchos artistas y creadores se han aventurado a crear sus propios productos de magical girls o, más bien, lo que ellos entienden de las magical girls.
Kentarō Satō es uno de estos aventureros que, con una excepcional habilidad de dibujo para el body horror y ya una buena maña para relatar historias llenas de suspenso, ofrece ahora dos historias que al menos juegan con la idea de las chicas mágicas: Mahō Shōjo of the End y Mahō Shōjo Site.
Nostros para esta entrada nos dedicaremos a abordar Mahō Shōjo Site, una historia, más bien fantasía negra y horror, sobre un grupo de chicas mágicas que obtienen sus poderes de un sitio web en momentos de gran desfortunio y que las llevará, sin saberlo, a batallas campales y destinos sangrientos, manipuladas por los misteriosos administradores de este sitio.

De más está decir que esta entrada está llena de Spoilers.
De tropos y estilemas
El mahō shōjo, como género independiente, posee sus propias convenciones que comparte con otros tales como el shōjo bunka o la fantasía, pero que así mismo lo diferencia de estos géneros. Parte de estas convenciones son los estilemas que son aquellos recursos visuales y evidentes que notamos de un producto a otro del género.
Mahō Shōjo Site, como se esperaría de cualquier otro producto del género copia y perpetúa estos estilemas: chicas de edad escolar, artefactos y poderes mágicos y guiños comunes como corazones, estrellas y picas. Todo lo que visualmente nos recuerda al mahō shōjo tradicional, combinándolo con escenas sangrientas, personajes con desórdenes mentales y circunstancias de extrema violencia, que es para muchos el sello de la nueva ola del género.

Todos estos recursos se llaman estilemas y son rasgos de «estilo» visual que se repiten entre un producto y otro grupo de manifestaciones culturales previas de las que se toman prestados. La cuestión con los estilemas es que son más bien estéticos y no discursivos y es aquí donde se ancla mi argumentación sobre Mahō Shōjo Site y su ostentación del título «mahō shōjo».
Si bien Satō hace un buen trabajo imitando y replicando los artefactos visuales que componen el mahō shōjo, poco parece entender (o, al menos, utilizar) los recursos discursivos del mismo; es decir, no «la cubierta crujiente» sino el «relleno cremosito» del género. Para mí, Mahō Shōjo Site tiene todos los elementos, complacencias, caprichos y discursos del shōnen moderno y de la cultura visual de la apropiación de lo femenino para el deleite y fetiche de la mirada masculina. En Mahō Shōjo Site poco se aborda el empoderamiento femenino y la discusión sobre la sexualidad femenina sino es a través de la cosificación y desecho de sus personajes, según venga en gana al relato.
Quizá podría argumentarse que esta mirada y representación existen en otros productos similares como Magical Girls Raising Project, Uta Kata o la misma Madoka Magica. Sí, es cierto. Sin embargo, el tratamiento literario de la historia seguía abordando intermitentemente las implicaciones sociales del supuesto «empoderamiento» femenino y la tangencialidad del ejercicio de identidad femenina dentro de la ecuación del poder social y sus relaciones. Mahō Shōjo Site no aborda una mirada crítica a estas situaciones sociales ni parece utilizar los tropos tradicionales del género en pro de una construcción discursiva, sino sólo estética: aquí, los elementos mágicos son una excusa secundaria, lo primordial es el deleite visual y la expresión de la violencia explícita.
Dicho de otra manera, Mahō Shōjo Site es mejor una historia de horror con un «skin» de mahō shōjo, no un mahō shōjo contando una historia de horror. Aquí, los elementos del género no son sino personalizaciones que están a la mano para enganchar un público específico y hacer reaccionar a los lectores a través de la construcción de una falsa expectativa. El «Mahō Shōjo» en el título viene de un tema en oferta, para darle variedad a una historia que bien pudo girar en cualquier otra dirección estilística porque sólo toma los estilemas de las magical girls sin su contenido profundo. En breve: Mahō Shōjo Site es un relato de horror bien ejecutado y una fantasía oscura por dónde se mire… pero mahō shōjo muy apenas, con lo mínimo indispensable.
Desviación: ¿a dónde está yendo el futuro del género?
Nos hemos dejado engañar por el aparente éxito de Madoka Magica y ya estamos considerando a las Dark Magical Girls casi como un nuevo género, totalmente sólido e identificable, sin darnos cuenta que realmente estamos aún construyendo castillos de arena que, si bien capaces de sostenerse, son literariamente frágiles y aún altamente moldeables.
Como un breve recuento importante, si bien Madoka Magica se considera el nuevo cisma del género y la estandarización de la nueva ola del género (mitad por el éxito cultural, mitad por el éxito comercial), es importante entender que un género literario no se construye ni se altera de la noche a la mañana. Lo que Madoka Magica presenta ya lo habíamos visto anteriormente en Lyrical Nanoha, en Princess Tutu, en NeoGenesis Evangelios y en Revolutionario Girl Utena. Incluso la deconstrucción del género, tan reconocida para Madoka Magica, se exploró primero con Uta Kata. Podemos rastrear estas tendencias de estilo «dark» incluso a Sailor Moon o, ya dejándonos ver muy puristas, a la muerte de Minki Momo en los 80s.
¿Cuál es aquí el valor de Madoka Magica y de todas estas nuevas «chicas mágicas oscuras»? El verdadero mérito de Madoka Magica fue la integración y normalización de las nuevas convenciones del género, así como lo haría Sailor Moon en los 90’s. Fue gracias a Madoka que Lyrical Nanoha, Uta Kata y Princess Tutu dejaron de ser la excepción y se volvieron la nueva regla, dejaron de ser productos «raros» y ahora tienen una etiqueta propia.
Sin embargo, el género sigue en evolución constante y un trabajo de deconstrucción de raíz no se resuelve de la noche a la mañana. Por ello, podemos ver tan intermitentes los rasgos comunes entre las nuevas magical girls, por ello decimos los fans, con una visión ciega, que algunos son «buenos o malos», «infra o sobrevalorados» sin entender que el género está luchando para volver a construirse y definir cuáles serán realmente las nuevas reglas y las nuevas convenciones para un tipo de producto que no sólo está en acelerada producción, sino en un consumo considerablemente más masivo de lo que era en los 90’s durante el primer cisma.
¿Qué tiene que ver esto con Mahō Shōjo Site? El producto, oportunista y estratega, se suma a la ola y aprovecha lo que puede de ella, pero cual surfista, pasa por encima de ella sin revolver nada de lo que viene debajo…

How misfortunate! How misfortunate!
…Y a pesar de todo es necesario e importante.
Mahō Shōjo Site, si bien indiferente a elementos discursivos (y hasta estilísticos) fundamentales, también es contestatario y agresivo en los límites del género. Si bien, Mahō Shōjo Site está lejos de ser el centro de la revolución del género, su rol limítrofe aporta cuestionamientos que no se han hecho aún de manera constante o que incluso ha sido relegados a meros guiños propios de los estilemas de otros autores y que, al retomarlos Satō, detona la iniciativa de lo que podrían ser nuevos tropos, si llegaran a prevalecer a la producción constante.
Algunos aspectos que quisiera atender y que me parecen, dentro de toda la confusión que me causa Mahō Shōjo Site al pensarlo como un mahō shōjo, muy interesantes son los siguientes:
La ausencia de transformación o, más bien, el sometimiento de esta a la invisibilidad femenina.
Hemos hablado anteriormente acerca de la importancia del tropo de la transformación mágica de las chicas dentro del género. Para el lector, la transformación mágica de las magical girls es una metáfora a su propio crecimiento y maduración, es una recurso estilístico que simboliza un proceso de empoderamiento y liberación ante la hegemonía empatada con el status quo; dicha liberación le da las capacidades a la chica de poder enfrentar las fuerzas del mal que las desafían.

En Mahō Shōjo Site la transformación no se da como una secuencia notoria. Está atenuada estética y dramáticamente como un mero trámite o una viñeta que sólo acota el hecho de «ser mágica», al menos temporalmente, y para que el lector pueda diferenciar entre la chica sin poder y la chica con poder, cuestión que sí es de vital importancia para la clasificación del producto dentro de género y sin la cuál no podría sostenerse dentro del conjunto.
Al diluir de esta manera el recurso de la transformación mágica, Satō suprime su discurso o, más bien, lo aliena y ajusta a una realidad más cruel en la que se niega el poder femenino, no desde una perspectiva misógina, sino desde la misma hegemonía del poder social actual: las mujeres no tienen poder porque, en realidad, nadie lo tiene, salvo una pequeña esfera que lo resguarda y lo reserva para sus propios intereses. Si bien este nuevo discurso aborda una gama mayor de actores sociales y no sólo el agente femenino (como sería más común en el género) lo hace a través de la perspectiva femenina y coloca a las mujeres en el centro de este sometimiento constante del agente social a la dominación hegemónica quien, creyéndose emancipada, resulta víctima tardía de su propio ejercicio del poder.

El poder pagado con sangre
Un recurso que llamó particularmente mi interés es el sangrado de las chicas (y chicos) al usar los objetos mágicos. Para efectos del relato, el sangrado en Mahō Shōjo Site tras el uso de los objetos mágicos es una reacción visible de las consecuencias que la magia trae consigo: la reducción de la propia vida y el deterioro constante del cuerpo.
Sin embargo, hay una metáfora que me es imposible ignorar y esta es: la menstruación femenina.
En la metodología operacional del género tradicionalmente el ejercicio del poder va ligado a un ejercicio de la propia sexualidad (y el empoderamiento es a través de la aprehensión de la misma). Siguiendo esta línea de relaciones, el sangrado que experimentan los personajes podría leerse como una poética grotesca de la menstruación y, por ende, el despertar sexual de la mujer.
Al crear esta relación perversa entre el sangrado y el acercamiento acelerado a la muerte, ambas detonadas por el ejercicio constante del poder, el manga entonces hace una fuerte y tajante declaración: ejercer el poder siempre tendrá consecuencias dañinas ya que las estructuras sociales y políticas que (aparentemente) nos llevan a ese poder operan de manera perversa en que puedan sacar de nosotros lo necesario y, eventualmente, desecharnos.

Quisiera hacer aquí el comparativo con el manga «Love Witch» de Naoko Takeuchi (mejor conocida por su éxito de Sailor Moon). En Love Witch las brujas sufren un ligero sangrado tras su primera transformación y ejercicio del poder mágico. Si bien la metáfora es la misma, en Love Witch se ve a este «rito de paso» desde una exaltación romántica, desde una divinización de lo femenino, lo cual es elevado para que la magia sea vista como una forma de idealización del poder femenino. En Mahō Shōjo Site, más que romántica, es pesimista y grotesca, una visión que coloca y pone en evidencia a la menstruación femenina como un sufrimiento constante (que en un aspecto fisiológico lo es relativamente) y como un recordatorio de la propia mortalidad y el sometimiento, casi martirizante, a las reglas biológicas de la propia existencia.
El poder transitorio: idols, pervertidos y otakus
Aún si dentro del mahō shōjo la magia es una metáfora del ejercicio del poder y la sexualidad femenina, Mahō Shōjo Site decide cambiar esta mitología narrativa y ver a la magia más bien como una fantasía del ejercicio de poder , un poder aparentemente sin límites que permite presionar los límites de la hegemonía social; pero que no será libre de consecuencias.

Al construir este ejercicio, Satō denuncia la falacia del poder social que es visto como una escalera jerárquica en una estructura piramidal. Los personajes, al adquirir este poder, se sentirán sobre los límites de la ley y las normas sociales, serán temporales agentes de cambio que consideran en sí mismos la dominación de los mecanismos culturales. Sin embargo, pronto se darán cuenta que este ejercicio del poder es más bien temporal y fluido y que no es exclusivo de ellos como agentes sociales, sino que puede ser transitorio entre diferentes esferas de las estructuras sociales. Así, Satō construye más bien un discurso similar al de Foucault en que el poder no es lineal de arriba hacia abajo, sino un flujo constante, contrario a la propuesta usual del mahō shōjo: aquí no es el actor desde su individualidad quien se empodera y ejerce un poder limítrofe a la hegemonía, sino que este poder es entregado temporalmente por estas altas esferas hegemónicas y el sujeto es sólo un actor temporal pues dicho poder está contenido en un totem que cualquiera puede usar y compartir; así, el poder fluye constantemente de un actor a otro, pero manteniendo vigente la alta esfera de dominación que dictará el régimen hegemónico y que, si bien puede ser amenazado, esta amenaza debe venir desde el mismo poder que ellos otorgan.

El poder entonces transita como las pantis de Nijimi, es una moneda o un bien que se trafica y se codicia, alterando aparentemente las estructuras de poder en un microsistema que, eventualmente, revelará tener un efecto muy pequeño en el macrosistema construido por la esfera hegemónica.

Quizá las pantis de Nijimi serían el ejemplo perfecto de esta voluntad transitoria del ejercicio del poder cuando alteran las relaciones entre los personajes del relato: primero, Nijimi es vista como uno de los agentes más dominantes ya que su poder de control de voluntad sería, en estricto tecnicismo, casi absoluto. La primera alteración del poder viene cuando Kaname, hermano de Aya, se hace con las pantis. Ahora es la voluntad la Kaname la que parece absoluta y esta sumada a su desmedido nihilismo unidimensional, se vuelve una amenaza tanto para la hegemonía como para los otros agentes que ejercen el poder (las chicas mágicas). Un nuevo cambio de paradigma llegará cuando el padre de Aya y Kaname sea quien ejerce el poder de las pantis y somete, de forma irónica, a Kaname y sus aspiraciones totalitarias, sometiéndolo a un nuevo régimen fascista en su microcosmos familiar; complementariamente, esta alienación del poder original de Nijimin rompe incluso la burbuja del la pequeña sociedad familiar de los Asagiri y terina afectando a los agentes de la esfera hegemónica, siendo si acaso una de las pocas muestras de subversión de un agente empoderado pisando sobre los límites de la dominación ejercida por la hegemonía.
La tempestad de lo bueno y lo malo
Si bien es cierto que Mahō Shōjo Site opera muy apenas como un mahō shōjo, esto no necesariamente lo convierte en un mal producto. Satō quizá no entienda totalmente el género o quizá lo comprenda tanto que se atreve a verlo desde una visión tan limítrofe, pero el uso incierto del género para la construcción del producto muy poco habla de sus capacidades narrativas.
Mahō Shōjo Site es sin duda un producto con gran ritmo de lectura y Satō es un autor con gran maestría para el manejo del horror y el suspenso. Sea o no un mahō shōjo ejemplar, es una historia que captura al lector para avanzar ágilmente entre el desenvolvimiento de la narrativa. Hablando estrictamente del manga, de lo que el anime no logra ni la mitad de este éxito literario.
Si acaso para mí hubiera un defecto en las formas narrativas de Satō es su decisión (en parte creativa, en parte comercial) de crear tangentes y apartes en demasía que, si bien contribuyen informativamente al relato, se vuelven pasajes frustrantes para un lector que ya se ha subido al riel con una narrativa específica y ahora debe comenzar a engancharse con otra.
Al final, parece que todo se reduce a eso: Mahō Shōjo Site tiene muy poco de mahō shōjo y un mucho de maestría de ejecución, lo cual quizá le permite entonces este papel de merodeador alrededor del género sin que se le castigue por no hundirse de lleno en el fondo, más allá de las formas ya funcionales. Quizá Mahō Shōjo Site será poca monta estructural, pero al menos se puede ver como un éxito literario para quién esté dispuesto a desviar la mirada estricta del género en pro de emoción intensa.

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