Dentro de los trabajos producidos por Magia Quartet, grupo creativo responsable de Madoka Magica, existe un spin off llamado: Puella Magi Tart Magica: The Legend of Jeanne of Arc que es una historia ficticia de Juana de Arco como chica mágica, dentro del universo de Madoka.
Tart Magica cuenta con 21 capítulos divididos en 4 volúmenes y, pese a la carga tan grande de fantasía, el manga procura apegarse a los hechos históricos clave de la leyenda de Juana de Arco tal como se cuenta según los registros históricos.
Esto nos ofrece la excusa perfecta para analizar y discutir la relación de la Historia dentro de la ficción y la capacidad de la novela gráfica para tomar la realidad como punto de partida de la ficción. Si bien Tart Magica está lejos de ser un documental gráfico (el uso de la palabra en el título del artículo es completamente irónico), no es una recuperación de la memoria histórica ni tampoco una novela gráfica biográfica, sino verdaderamente ficción, presume un trabajo de investigación exhaustivo y un adecuado balance entre la pluma creativa y los anales históricos. Veámoslo más a detalle:
Para quienes no conocen la historia de Juana de Arco (c’mon, it’s middle school curricula) pueden ver aquí un maravilloso resumen ilustrativo porque el blog va de magical girls y no historia mundial #sorry

De la verdad a la ficción
Magica Quartet sabe tejer adecuadamente los hechos históricos con su propia construcción literaria. Detalles como las aparentes visiones religiosas de Juana o sus relaciones con la nobleza de Francia están bien ajustadas para darle una visión fantástica a hechos reales.
Tart Magica incluso lleva esta cruza entre realidad y ficción a un nivel de detalle más visible al incluir pasajes enteros de citas bibliográficas, iconografías reales, mapas políticos y, a veces, incluso páginas completas con textos educativos sobre la Guerra de los Cien Años y el rol de Juana de Arco en estos acontecimientos.

Por ello, no es sorpresa que el manga esté bien documentado y utilice estos recursos a su favor para la construcción estética y emotiva del relato, lo que vuelve a Tart Magica una historia poderosa y cautivadora en todo sentido.
Quizá lo más sorprendente de Tart Magica es como esta combinación entre lo puramente académico y lo puramente artístico permiten que el lector pueda aprender y digerir cuestiones políticas e históricas complejas de una manera tan sencilla y en un medio que, por convención (errónea) popular no es el adecuado para este tipo de aprendizaje: la novela gráfica.

Cuestionando la hegemonía desde la ficción
En un primer nivel de lectura, Tart Magica eleva y santifica la historia de Juana de Arco, heroína francesa, en una oda mágica hacia su labor en la guerra. Sin embargo, sus juegas de metáforas y representaciones simbólicas también desempeñan un cuestionamiento constante a las grandes narrativas de la Historia y la perspectiva desde la cual se cuentan los hechos.

La Historia, con H mayúscula, no son sino construcciones discursivas construidas desde la ficción heroica. Para teóricos como Foucault, las narrativas históricas dependen en gran medida del ejercicio del poder de ciertas esferas, nombradas hegemónicas, quienes diseñan un «régimen de la verdad» y cuentan, desde su propia mitología, los acontecimientos históricos. Un enorme parafraseo.
Por lo tanto, toda Historia con mayúscula es, hasta cierto grado, una historia con minúscula ya que, si bien los hechos pudieron ocurrir realmente, estos se reconstruyen siempre con cierto grado de ficción y se alimentan de la visión de los «ganadores» o, mejor dicho, de los que ostentan el poder de contar y reproducir la Historia, según su propia «verdad».

Tart Magica al codificar, ficcionar y representar aspectos de la Historia, está a la vez cuestionando este régimen de la verdad a través de la ficción.
Por ejemplo: la capacidad casi divina que tenía Juana de Arco para hablar con ángeles y santos (denominada por algunos milagrosa, por otros esquizofrénica) es la base teológica sobre la que descansa gran parte de su estatus de Santa. En Tart Magica, estas «figuras divinas» son personajes con agendas propias y que usan, de cierta forma, la inocencia y fe de Juana. ¿Cómo afecta el discurso religioso, dentro de la ficción del manga, el que la figura del ángel divino sea remplazado por el Kyubey o que Santa Catalina sea en realidad una chica mágica de igual rango que Juana? ¿No desafía acaso, quizá de forma pasiva, esta metáfora, a las mismísimas bases de la construcción mítica de Juana de Arco como figura cristiana?

Otro ejemplo: en el manga, las acciones heroicas de Juana se logran gracias a los poderes mágicos que Kyubey le ha otorgado y a la injerencia de otras chicas mágicas aliadas que asegurarán el destino de Juana. De igual manera, el desarrollo de los acontecimientos bélicos y las resoluciones políticas de la Guerra de los Cien Años parecen ser movidas por hilos mágicos y la intervención de chicas mágicas (particularmente la versión literaria de Isabel de Bavaria). ¿Podríamos decir entonces que esta perspectiva desvirtúa el desarrollo político de un hecho histórico clave en la historia Europea desde la ficción? ¿Esta disminución del rol del hombre tanto en lo militar como en lo histórico es acaso una postura feminista radical? Estas preguntas, si bien aparentemente exacerbadas, son muestra de cómo la ficción puede presionar los límites de lo que se considera «real» o, al menos, un régimen de la verdad y ofrecer nuevos puntos de vista a un hecho que, de primera instancia, podríamos creer objetivo e inmutable.

¿Previo o posterior? De Juana de Arco a Madoka Kaname
A diferencia de otros spin offs de la serie de Puella Magi Madoka Magica como Oriko Magica o Kazumi Magica, en Tart Magica vemos una nueva y exhaustiva reescritura del universo de Madoka y las reglas que ya conocemos de este.
Personajes como Isaveau, Lapin, Tart y Pernellia presionan las reglas ya previamente establecidas en Madoka Magica sobre el mundo en que se desarrolla nuestra historia, creando nuevas mitologías y nuevas reglas universales siempre con una veracidad total y bien soportada.

El lector entonces puede cuestionar lo que ya conoce del universo creado por Urobuchi y, a su vez, expandir estos horizontes a una visión más global y panorámica de lo que Madoka Magica. Tart logra remodelar lo que ya se considera un cisma importante en el género de mahō shōjo, para así mantener vigente la franquicia y demostrar que, si bien Madoka Magica ahora ha dado paso a una nueva ola fructífera de magical girls, sigue siendo indudablemente el punto de partida para la nueva exploración del género.

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