El deleite voyerista

Make-Up: la transformación mágica

Uno de los sellos más representativos del género Mahou Shoujo son las secuencias animadas de transformación donde las niñas cambian de su yo cotidiano a la versión mágica de sí mismas.

Este es un recurso utilizado la gran mayoría de los animes del género a lo largo de su historia y se he vuelto uno de los grandes factores para definir el producto como parte del Mahou Shoujo. Si bien fue Sailor Moon quién lo popularizó a nivel mundial (gracias a la penetración tan abrumadora que tuvo en occidente), el “make-up” ya se usaba desde antes y siempre con los mismos elementos característicos.

Dentro de la discusión sobre las convenciones tradicionales y los tintes del discurso, se habló que es precisamente a través de la secuencia de transformación donde se introduce la premisa de la sexualidad femenina como fuente del poder mágico y es esta transformación la que simboliza, en toda esencia, la llegada a la madurez y el despertar sexual de la mujer; o más bien dicho, el despertar de la feminidad como un arma y elemento de poder.

Por ello, dedicaré una entrada entera a este recurso, estéticamente tan maravilloso, para conocer más a profundidad y discutir acerca de las amenidades discursivas del “make-up” y su rol en la representación de la mujer.

Disclaimer: la discusión presente es un análisis teórico y simbólico de las secuencias de “make-up” en el Mahou Shoujo, se utilizará un lenguaje profesional, propio de algunas perspectivas teóricas sociales que pueden tener un contexto más peyorativo en el uso coloquial pero aquí no deben representar en lo absoluto un juicio de valor, ya que este es esencialmente un demeritador del análisis per se.

La sexualidad femenina: de niña a mujer mágica

Para uso de la historia, la transformación mágica tiene un propósito específico a cumplir: habilitar los poderes mágicos de la chica y darle su nueva apariencia, aparentemente necesaria, para utilizarlos.

Es a través de esta danza y los cambios que experimenta el personaje que puede realmente convertirse en una chica mágica, dejando atrás su yo infantil y vulnerable. En el común de estas secuencias, la figura femenina es exaltada y acentuada por el proceso de transformación. Para el Mahou Shoujo, el poder mágico femenino nace simbólicamente de su sexualidad y gracias al ejercicio de este poder, la niña puede dejar de ser un agente social vulnerable y convertirse en una mujer poderosa, capaz de combatir las amenazas del exterior: el make-up no es sólo narrativo, sino simbólico y es el signo más evidente del paso de niña a mujer.

Es gracias a través del ejercicio de la propia sexualidad que las chicas logran superar los obstáculos que enfrentan en estas historias: Creami Mami sólo puede ser un idol cuando se convierte en una atractiva jovencita con un cuerpo desarrollado, Sailor Moon sólo puede combatir el mal en su uniforme de marinero y Minki Momo es tomada en cuenta hasta que deja de lucir como una infante y se ve como una mujer adulta.

En todos estos casos, el despertar mágico de las mujeres viene invariablemente acompañado por un despertar sexual.

¿Un placer voyerista?

Si hablamos entonces de una relación simbólica entre la sexualidad femenina y la secuencia de transformación, podemos encontrar connotaciones curiosas dentro de la representación estética de estas secuencias y el cuerpo femenino.

Así como es una convención del género la secuencia de transformación, pareciera ser que una norma común de esta es acompañar el make-up con una danza que revela y exalta la figura femenina en la cual la chica es despojada brevemente de sus ropas comunes y es vestida mágicamente durante la secuencia, estando evidente pero no vulgarmente desnuda la mayoría de la secuencia.

Esta exposición del cuerpo femenino, lejos de ser un recurso erótico, es precisamente lo que demuestra el despertar sexual de la mujer y una primera forma de empoderamiento, en un primer nivel. No obstante, también se puede leer un subtexto patriarcal en que el cuerpo femenino se vuelve un objeto para la mirada y deleite del espectador, creando a la vez un contradiscurso que exhibe como el empoderamiento femenino sigue siendo aún bajo las reglas de una sociedad esencialmente patriarcal.

¿Qué quiere decir esto? La norma en el Mahou Shoujo es el ejercicio del poder por el sujeto femenino a través del propio ejercicio de la sexualidad. Este ejercicio del poder tiene un efecto en el mundo en que vive el personaje, quién lo defiende de las amenazas externas de un mundo fantástico. Debajo del discurso normado, encontramos a la vez una connotación más perversa que cubre más allá del puro ejercicio fálico del poder, ya que matiza el rol femenino en dicho ejercicio.

Usagi_vs_Sailor_Moon

En el común del Mahou Shoujo, el ejercicio del poder femenino parece verse limitado al alcance sólo dentro del mundo fantástico al que se debe proteger / derrotar. Agentes como Sailor Moon o Corrector Yui parecieran tener un nulo efecto en las muestras cotidianas de “maldad” como la corrupción y el crimen cotidiano: el nuevo poder femenino puede usarse, siempre que no altere la norma del mundo real.

Con esto en mente, podemos extender este discurso de supresión de género hasta la secuencia de transformación y hablaríamos de la objetivación del cuerpo femenino como elemento de deleite para el observador que, no necesariamente tiene que ser un hombre heterosexual, sino de la sociedad como conglomerado. No hablaríamos de una perversión sexual erótica como tal, sino de una apropiación de la figura femenina como propiedad pública y como objeto pragmático: tú nos defiendes cuando te necesitamos, siempre que te ciñas a las reglas que imponemos a tu ejercicio del poder.

Aún así, virando brevemente a una perspectiva más de «usos y gratificaciones», este tropo estético no nace de un intento de denigrar el género o como una complacencia a la mirada masculina (ya que, virtualmente, es un género pensado primero para mujeres jóvenes). Todo lo contrario, la transformación es una representación acelerada de la maduración en la mujer y el despertar de sus propios poderes, en todo sentido: emocional, físico y social. Más allá de un nivel evidente (y abundante) de análisis (y crítica) a esta «sobresexualización» femenina, también está el discurso del empoderamiento a través del ejercicio del poder bajo mis reglas. La nueva apariencia de las heroínas no es (al menos no como objetivo principal) para complacer al espectador masculino, sino como deber a sí misma.

Para la audiencia, la secuencia de transformación es de los momentos más icónicos del producto y dentro del fandom, se vuelven piedras angulares de la permanencia y reproducción, volviéndose una especie de placer voyerista en el que el espectador disfruta viendo lo que, en estricta teoría, es un resumen del cuerpo femenino desnudo madurando en pocos segundos. Por supuesto (volviendo al disclaimer al inicio de la entrada), no en una connotación vulgar, sino representativa de la feminidad misma y su papel normado ante nuestra sociedad.

2 respuestas a “El deleite voyerista”

  1. […] hablado también como la magia en el mahō shōjo es una metáfora de la sexualidad y la identidad femenina, pero poco se ha explorado sobre cómo esta puede también representar a lo […]

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  2. […] hemos hablado en otras entradas, el tropo de la transformación mágica es fundamental para el género ya que es el núcleo del […]

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