Las fibras mágicas

¿Qué compone el género Mahou Shoujo?

De Sailor Moon a Madoka Magica, de Creamy Mami a Star Butterfly, todas estas chicas tienen más en común que sólo poderes mágicos y atuendos atractivos. Siendo una corriente de múltiples seguidores, el Mahou Shoujo se desprende de los productos japoneses que originalmente apuntaban a la demografía femenina. Sin embargo, el impacto y permeabilidad de los elementos representados en el Mahou Shoujo alcanzaron un nivel suficiente para clasificarse como un género propio.

¿Qué es lo que hace un género? Según las anotaciones de Bakhtin, en esencial el género se compone de tres elementos que le dan forma al discurso y lo clasifican como una unidad reconocible: contenido, estilo y composición, evaluando no sólo las cuestiones estéticas que son aparentes (en el caso de géneros visuales como el anime o el manga) sino también los elementos lingüísticos que integran el discurso al que se expone la audiencia.

Las generalidades edificantes del Mahou Shoujo nacieron con el género mismo en los 50’s – 60’s; sin embargo, fue hasta la década de los 90’s con Bishoujo Senshi Sailor Moon cuando estas adquirieron sus tonos oficiales como los bloques que edificarían el género por casi tres décadas. Es importante aclarar que Sailor Moon no fue la génesis de todos estos elementos sino un producto integrador de lo heredado de las primeras dos décadas de Mahou Shoujo. Fue gracias a esta labor integradora y su gran penetración en el mercado global lo que convirtió a Sailor Moon en el caldo primordial del género.

¿Cuáles son entonces las fibras mágicas que tejen el Mahou Shoujo? Estas convenciones no sólo atañen a lo estético, el rosa y los brillos estelares son solamente una fracción de lo que el Mahou Shoujo representa ya que, como producto cultural, posee una ideología y un discurso social que refleja, a veces adecuadamente a veces transgresoramente, la figura y el rol de la mujer en la cultura oriental y en el mundo.

Transformación glamorosa:

“Por el poder del prisma lunar, transformación”

Por supuesto, la magia rosa y el toque kawaii es esencial en el género y es la parte que el fandom más abraza y repite en su expresión personal. Para cualquier espectador de este tipo de productos, estos elementos estéticos son evidentes y fáciles de identificar.

Uno de los elementos más notables y repetidos en los productos. De Creamy Mami hasta Ladybug, es difícil concebir un anime sin atuendos femeninos y secuencias de transformación.

Sailor Moon puede ser, por mucho, la secuencia de transformación mágica más popular en la cultura del anime japonés y nos mostraba el punto de transición que atravesaban las Sailor Senshi al despertar sus poderes mágicos y pasar de estudiantes comunes a defensoras del universo.

Los momentos de transformación glamorosa dentro del Mahou Shoujo no sólo atañen a cuestiones de atractivo visual de los productos, sino que también tienen un rol muy significativo en la forma en que se presenta la feminidad en la serie.

Un tema constante en los productos del género Mahou Shoujo, especialmente en aquellos que abarcan el periodo previo a Madoka Magica es el despertar sexual de las niñas a mujeres jóvenes. La sexualidad femenina, no sólo en su expresión performativa sino incluso de desarrollo fisiológico, es un tema tocado constantemente en estos productos y es evidente su abordaje durante las secuencias de transformación.

Se suele hipersexualizar a las protagonistas femeninas del Mahou Shoujo a través de atuendos provocativos y secuencias de transformación para un deleite voyerista de la audiencia. Por ejemplo, Usagi Tsukino se transforma en nuestra querida Sailor Moon en una secuencia animada en la que, en estricto tecnicismo, está mayormente desnuda.

Durante la animación, Usagi (al igual que sus compañeras) pierde sus ropas cotidianas y muestra su cuerpo, si bien censurado de detalles, desnudo y con curvas acentuadas atípicas para un personaje de su edad indicada. La secuencia es un hermoso baile en una dimensión especial donde la vemos vestirse en su ropa de guerrera mágica.

La nueva ropa de las Sailor Senshi es un traje mágico al estilo marinero que conserva ciertos elementos similares a sus ropas de estudiantes con la diferencia notable en la forma en que acentúa los atractivos principales del cuerpo femenino.

Usagi_vs_Sailor_Moon

Si bien existen excepciones parciales a estas reglas como en el caso de Card Captor Sakura, el elemento de hipersexualización es una constante en casi los productos del género que recurren a lo kawaii a través del uso hipersexualizado del cuerpo femenino y a la estética Lolicon.

¿Por qué esta hipersexualización femenina? Para un género que aborda repetidamente la idea del llegar a la madurez sexual, no es sorpresa que la expresión performativa (como acción) y el desarrollo físico (como elemento) sexual de la mujer sean una de las principales fuentes de su poder. Casos como Minky Momo y su capacidad de pasar mágicamente del cuerpo de una niña a una mujer adulta desarrollada hacen notoria la necesidad de los personajes femeninos de apelar a la estética corporal para poder llevar a cabo sus objetivos.

A través de esta transformación es que las chicas mágicas pasan del común de niñas jóvenes despistadas y sin éxito con los muchachos a mujeres con atractivo físico que roban los corazones de sus coprotagonistas e, incluso, de algunos antagonistas. Con este elemento narrativo simbolizamos como la sexualidad femenina es el poder primordial que les permite a las chicas el dejar de ser invisibles y poder ser notadas por el mundo.

El tótem mágico indispensable: 

“Llave que guardas los poderes de la oscuridad […] ¡libérate!”

La magia viene de algún lado y se mueve a través de un canal específico, esta es la lógica que hace que funcione la fantasía del Mahou Shoujo. La historia de las chicas mágicas ha dado una infinidad de herramientas mágicas que hoy se venden como objetos coleccionables: báculos, polveras, collares, cetros y tiaras.

Sin importar si la chica mágica ha sido elegida por el destino o la casualidad, si su poder es herencia mágica o investidura de parte de una fuerza externa, todas y cada una de ellas necesitan activar y canalizar sus poderes a través de un objeto mágico que es indispensable, ya que sin él, la magia no puede ser usada.

Esta convención juega un rol esencial en el Mahou Shoujo y es uno de los elementos que se ha mantenido indispensable para el funcionamiento del género.

¿De qué nos habla el tótem mágico? A diferencia del subgénero del superhéroe occidental, en el Mahou Shoujo, el poder mágico no está contenido dentro de la sangre del personaje sino en un objeto externo que es la fuente de dicha magia (aunque sea sólo el personaje quién puede utilizarlo).

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El tótem mágico y el diseño de personaje están íntimamente ligados para mantener las convenciones tradicionales de la representación femenina. En el Mahou Shoujo, el prototipo clásico de personaje es la chica despistada y con poca confianza en sí misma; entonces, la adquisición del poder mágico viene a representar simbólicamente el encuentro con su amor propio, fortaleciéndose ambos a la par puesto que sus poderes crecen según va creciendo la confianza en sí misma. Además, la representación totémica también desempeña una función fálica puesto que le permite a la mujer ejercer un poder al que normalmente no tendría acceso, siendo este objeto mágico la representación de su propia emancipación ante la vulnerabilidad dentro de una social patriarcal.

Sin embargo, en el contra sentido, la posesión del tótem se mantiene como un requisito indispensable para el ejercicio del poder, manteniendo vigente la afirmación de que la chica es, en toda regla, un agente común y vulnerable cuando se ve desprovisto de este poder otorgado sobrenaturalmente. Convención que, si bien sigue vigente hasta nuestros días en las producciones de Mahou Shoujo, ahora tiene sus tintes propios para responder a la imagen actual del rol femenino en el mundo.

Familiares, las mascotas sabias:

¿Quién podría olvidar a Luna y Artemis, o la forma tierna de Keroberus, incluso personajes modernos más sombríos como Kyubey?

La presencia de un familiar acompañante dentro del género es también una regla de la que ha sido difícil lograr excepciones. La convención está en que estos seres son de origen sobrenatural, relacionados a la fuente de los poderes mágicos de las chicas y que actúan como guías o mentores al momento de ser introducidas a su nueva realidad.

Para la audiencia, estos acompañantes son la fuente primaria de información sobre el mundo que están conociendo, funcionan como catalizadores narrativos para el relato en mano (comúnmente encargados de revelaciones secretas importantes) y, en algunos casos, fungen como elementos cómicos para convertirlos en personajes adorables para el observador.

Más allá de su apariencia física, ellos desarrollan una función paternalista importante al ser el reemplazo temporal de las figuras paternas al estar dentro del nuevo mundo. Como están obligadas a mantener en secreto su nuevo estilo de vida, estos familiares funcionan como el compás moral de las chicas, guiándolas en sus decisiones y mostrándoles el uso adecuado de sus poderes, demostrando a la vez (en un nivel macrosocial) que el ejercicio del poder no siempre te pone encima de las leyes morales.

Además, en la ideología y actuar de estos seres es que podemos dibujar el paradigma moral que la serie tiene impreso en su discurso. El alineamiento y las máximas sociales que estos personajes le imprimen al texto son precisamente los que el discurso defiende y comunica a la audiencia, por lo que en ellos recae mayoritariamente el rol edificante y pedagógico del género.

La divinidad de lo femenino, la derrota de la muerte:

“No sólo das esperanza, sino que con tu deseo te conviertes en la esperanza misma”.

El género Mahou Shoujo aborda la dicotomía de la vida y la muerte de manera superficial. Estos reinos mágicos suelen ser eternos y seguros en una virtud total. Incluso dentro de la corrupción, la audiencia entiende el mensaje de que la vida de las protagonistas nunca está seriamente en peligro.

A pesar de los villanos y desastres que enfrentan las niñas mágicas, es claro para el espectador que el poder mágico del amor se sobrepondrá a estas adversidades. Si bien no es extraño que los productos del género exploren formas temporales de la muerte como Magical Minki Momo y Sailor Moon, esta es una etapa temporal y un paso previo a una ascensión divina que termina por despejar la idea de la mortalidad e introducir el concepto de divinidad: las niñas mágicas no mueren, se vuelven mártires y diosas.

Más allá de navegar con una bandera de esperanza y un discurso con perspectiva positiva ante la vida (que también es el caso), este elemento tiene también unas funciones esenciales: las niñas mágicas no son agentes activos en el funcionamiento de la ley y el orden dentro del mundo conocido, sino que ellas mismas son agentes externos con influencia pasiva sobre nuestro mundo. Es decir, en el Mahou Shoujo las heroínas luchan contra criaturas fantásticas que no provienen de nuestra realidad y que la alteran sólo temporalmente. Para vencer estas amenazas, ellas deben salir de su propia realidad y adoptar alter egos que son desconocidos para el común de la gente, restableciendo el orden natural y dejando una huella invisible de su influencia: ellas luchan para hacer un mundo mejor, el cuál se define como un mundo que se mantenga tal cuál fue diseñado.

Entonces, las heroínas del Mahou Shoujo, al menos en la convención tradicional, no son tanto agentes de cambio sino policías del status quo al grado que cuando este se ve alterado realmente en el mundo real, ellas mismas experimentan las consecuencias de esas alteraciones y son sus vidas “normales” las que se ven castigadas.

Por ello, el paso de la muerte a la divinidad femenina representa la culminación de todo arco argumental en el Mahou Shoujo y es el momento en que verdaderamente pueden volverse agentes de cambio. Cuando las Sailor Senshi mueren luchando a la Reina Beryl, Sailor Moon transmuta en su forma verdadera: la Princesa de la Luna y no sólo logra destruir el Negaverso, sino que puede desafiar a la muerte y hacer renacer a sus compañeras en un nuevo orden mundial que, si bien en el caso de Sailor Moon es un mundo similar al que existía anteriormente, algunas cosas han cambiado y se ha redefinido un nuevo status quo que es visible ya no en su forma fantástica, sino en sus vidas cotidianas.

Las fibras mágicas y el tejido descosido

Estas convenciones son los pilares básicos sobre los que descansa el género y que le han dado forma por casi medio siglo. Aún así, la modernidad ha traído consigo nuevas formas de narrar y un interés importante en la deconstrucción y reestructuración del género para mantenerlo vigente y en constante transformación.

Si bien el modelo Sailor Moon fue la norma a seguir de los 90’s hasta inicios de la segunda década del nuevo milenio, ya han surgido productos notables que desafían estas convenciones, cuestionando las formas en que estas representan al género y a lo femenino en la cultura actual.

Sería con la llegada de Madoka Magica cuando se hablaría del inicio oficial del periodo de deconstrucción y decantación de estos elementos, si bien productos previos ya iniciaban con esta tendencia. Madoka Magica llegaría a utilizar la materia maleable de dichas convenciones, dándoles una nueva forma para ajustar el género que, si bien mantiene una estructura esencial inamovible, crea en los bemoles un género refrescante y nuevo que propone esquemas que son, por el momento “no convencionales” pero que se están queriendo volver la nueva norma.

La segunda década del Siglo XXI ha detonado una serie de producciones nuevas y atípicas del género, no sólo en oriente sino en occidente, acrecentando el Mahou Shoujo a pasos agigantados. La transición sigue en avance y si bien fue Madoka Magica quién inició esta revolución, ya la cuestión no es cómo Madoka pudo lograrlo sino: ¿qué sigue después de Madoka?

Una respuesta a “Las fibras mágicas”

  1. […] pesar del formato, el género de magical girls tiene estructuras que le permiten operar, las cuales hemos discutido anteriormente, ya que son estas cualidades visuales y discursivas las que definen al género. En el libro de Nora […]

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