El hombre en la antesala: (Post) Humanismo en Full Metal Alchemist

Fullmetal Alchemist es un referente casi obligado dentro del shonen tanto en el manga como en anime, no sólo por sus personajes tan memorables sino por la densidad de su discurso, presentado de forma quizá sencilla y disfrutable.

Por ello, haremos una pausa de todo el shojo y el maho shojo que es la marca de este blog, para darle una revisión a este maravilloso producto.

Fullmetal Alchemist es la historia de los hermanos Elric, quienes en un intento desesperado de regresar a su madre de la muerte, descubren que las reglas de la alquimia son más duras de lo que esperaban. En este difícil camino, los hermanos Elric se convertirán en Alquimistas estatales con una agenda personal: encontrar la piedra filosofal, la única fuente de poder que podría doblar las leyes mismas de la alquimia y ayudarlos a conseguir sus objetivos. Por ponerlo de manera sencilla y escueta.

FMA Presentación.004

La antesala

Fullmetal Alchemist me cautivó rápidamente al hacer click con los elementos discursivos que presenta en la historia desde una perspectiva curiosa que obliga a conversar al humanismo de Heidegger con el poshumanismo de Sloterdjik de manera que puedan estas discusiones meterse entre el tejido de la ficción y mantenerse vigente en sus críticas.

Dentro de la distopia creada por FMA, podemos ver dos perspectivas, quizá ontológicas, si bien morales en facciones muy claras: el antropocentrismo idealizado; esta filosofía romántica nacida en el renacimiento donde el ser humano es el centro indiscutible de todo y una versión curiosa del nihilismo biotecnológico que desecha la idea positivista del hombre como máxima moral, transitando hacia una idea que toma conceptos Nietzcheanos sobre el superhombre desde una visión tecnócrata (o biotecnócrata en todo caso).

FMA Presentación.005

Antes de avanzar más, considero importante que revisemos dos conceptos clave para entender esta lectura de FMA, ambos emparejados con loa corriente poshumana, ambos altamente influenciados por la literatura de ciencia ficción:

  • El cyborg como la visión del organismo creado a través de la unión inseparable del compuesto orgánico y cibernético; un concepto elaborado y popularizado por Donna Haraway (si bien concebido por Clynes y Klines). Se considera cyborg aquellas formas humanas «androides» donde algunas funciones orgánicas han sido reemplazadas o mejoradas a través de dispositivos cibernéticos y cuya unión es, en esencia, inseparable.
  • El transhumano es un término menos tangible y más cultural. Llamamos transhumano a la filosofía del mejoramiento del ser a través de la intervención de la tecnología con la intención de superar los límites de nuestra propia naturaleza. Es la propuesta cultural transhumana la que daría nacimiento, esencialmente, al poshumanismo.

Estos dos conceptos los veo contenidos en las facciones creadas, si lo quisiéramos ver como narrativa romántica, por «los buenos y los malos».

Los hermanos Elric son para mí la representación principal de la configuración del cuerpo cyborg dentro de FMA; híbridos entre lo orgánico (humano) y lo artificial (si quisieramos estirar el concepto y considerar el «alma» de Alfonse como un elemento orgánico) cuyas funciones son reemplazadas y mejoradas de forma tecnológica, pero dentro de los límites humanos. En contraste, el transhumanismo estará contenido en los homúnculos y el padre los hermanos, quienes han superado ya los límites de la propia humanidad, incluso sobreponiéndose a la muerte, con la clara meta de ser «más» que el ser humano.

FMA Presentación.003

En este escenario que si bien suena completamente poshumanista, entran a juego paradigmas morales que obligan a dialogar conceptos dicotómicos entre el humanismo y el poshumanismo, abonando a la complejidad discursiva del realto.

En la puerta

FMA claramente problematiza los límites del concepto de lo humano, así como la propia configuración del cuerpo y su consumo. Para el humanismo, el cuerpo humano es el contenedor perfecto para todos estos elementos que conforman «la vida», milagrosa y divina, que es la prueba material de la existencia del alma humana.

A pesar de su representación como cyborgs, dentro de lo estético, los hermanos Elric son en realidad pensadores del Humanismo. Para ellos la condición de la vida humana es la prioridad y es solamente a través de esta como fin último que se define y se traza el verdadero poder de la alquimia. El arco dramático de los Elric siempre tiende a buscar y recuperar el Humanismo romántico: la vida de su madre, el cuerpo de Alfonse, el poder para encontrar la verdad dentro de la exaltación del humano mismo y; sin embargo, deberán presionar precisamente los límites de lo humano para poder alcanzar estos objetivos.

FMA Presentación.007

Así FMA ayuda a configurar el valor ético del cuerpo en tres tiempos claros:

  • El cuerpo humanista, como contenedor divino del yo. Discurso constante en el desarrollo de Alfonse durante la historia quien, a pesar de ser un cuerpo totalmente metálico mantiene en su alma toda esta construcción mitológica, casi divina, de la humanidad romántica: una añoranza por los sentidos, una demostración del corazón noble y un cuestionamiento constante del yo ontológico: ¿quién soy? o mejor dicho, ¿qué soy? ¿acaso un cuerpo de metal me ha desprovisto de mi humanidad? ¿o puedo continuar siendo humano a pesar de no tener un cuerpo de carne? El cuerpo entonces se convierte sólo en un contendedor para el alma, desechable como la armadura de Alfonse y útil solo en medida que pueda llevar dentro la humanidad moribunda.
  • El segundo tiempo es la configuración del cuerpo cyborg, el cuál no presenta una total disociación entre los ingredientes orgánicos y cibernéticos. Contrario a Alfonse, Edward no presenta un límite claro entre el: «esto soy yo», «esto no soy yo, sólo lo uso temporalmente». El cuerpo de Edward está integrado con los elementos mecánicos y le son indispensables para poder llevar a cabo los poderes de transformación de la alquimia. El cuerpo entonces adquiere un valor de consumo: tiene un precio, una función y un propósito; esos primeros pasos quizá en el limbo entre lo humano y los poshumano que presenta una representación en donde la humanidad a secas no es suficiente.
  • El tercer tiempo es el cuerpo de los homúnculos ya perfeccionado. Un cuerpo que no requiere una evidente conjunción de los orgánico y lo cibernético: en armonía, pero discriminables a la vista. El cuerpo de los homúnculos ahora funge como una «tekné» aquel concepto griego que transforma lo natural en artificial. El cuerpo ahora se configura como un elemento nihilista; está más allá de los límites de la propia humanidad y puede por si mismo crear y redefinir su propia conciencia: el cuerpo ya no está sujeto a las reglas del «qué soy» y el concepto romántico del «propósito en la vida» sino que ahora posee la facultad de, a través de este, modificar a voluntad la realidad externa que experimenta cada ser.

El secreto

Dentro de estas conversaciones, FMA deviene en un espacio para discutir lo divino, casi cayendo como una tercera vía ajena al razonamiento, ya que ambas posturas con las que ha jugado hasta ahora el relato superan el concepto de divinidad fuera de todo contexto religioso, desmantelando incluso la construcción narrativa de la necesidad de una figura que represente el poder superior.

FMA Presentación.008

Acercándonos al final del relato, el esquema de la gran narración en a historia de FMA da un giro filosófico hacia conversaciones con lo divino y lo presenta a través de las propuestas filosóficas de Asimov, casi como camuflaje para poder insertar un concepto de divinidad superior en toda la construcción poshumana del relato.

El reto que lanza entonces FMA es a la divinidad individualizada, para apelar más a un concepto de divinidad colectiva. Esa «gran revelación» final de la historia construye esta mirada trasgresora a la visión actual de la divinidad, clásica e inalcanzable por una mirada colectiva.

FMA Presentación.009

La piedra filosofal es entonces una reinterpretación de «La Última Pregunta» de Asimov donde la entidad divina no es sino la unificación de la humanidad en un solo ser que ya no es divisible en individualidades; en donde el ‘ego’ que me define como individuo (y ya rayando un poco en Neon Genenis Evangelion) desaparece para consolidar el poder supremo, una forma diferente del superhombre de Nietzsche pero con el mismo concepto base, aquel cuya existencia supera al mismo hombre, incompleto e imperfecto y que posee la capacidad moral y la voluntad del poder para generar un nuevo orden.

Deja un comentario