Nimona, una reseña extendida

En un momento de impulso compré ‘Nimona’ de Noelle Stevenson a principios del año, una maravillosa novela gráfica que leí prácticamente en dos días.

Esta vez no habrá alerta de spoiler, porque intentaré evitarlos a toda costa.

¿Qué me pareció tan memorable? Te cuento:

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Personajes

Creo que es el punto de partida ideal. Si hay un concepto popular extendido entre nosotros como audiencia es la creencia de que los personajes son siempre el primer gancho para quedar atrapado por una historia. Si esto es cierto, Nimona lo cumple a la perfección.

La historia inicia de manera abrupta, quizá no in medias res pero definitivamente sin un contexto completamente claro. En esta incertidumbre (que por su puesto tiene un motivo) conoceremos a dos personajes entrañables quienes harán la primera exposición: Nimona y a Ballister Blackheart; la primera es una cambia formas con un carácter rudo, tosco y con la clara meta de convertirse en un villano; el segundo es un ex caballero vuelto villano-genio malvado a quién Nimona, aparentemente, quiere adoptar como maestro.

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Gran parte del texto es el uso y desuso de tropos conocidos tanto de la fantasía como de la ciencia-ficción, manejados en un balance ideal para no contraponerse ni entorpecer el relato. A lo largo de los primeros capítulos, conoceremos un poco más a Nimona y a Blackheart, sus manías y la base de su alianza y posible amistad a través de viñetas divertidas en formato episódico. En este punto, si bien Nimona tiene una aparente baja secuencialidad lógica, la información que adquirimos de los personajes es interesante y será valiosa para el futuro de la historia.

Nimona podría parecernos a primera vista un personaje dentro de la línea de las nuevas representaciones femeninas contemporáneas, alineadas quizá un poco a las nuevas feminidades exaltadas por el feminismo de tercera ola y otro poco en los discursos a los que Noelle recurre de forma constante como un mito originario. Nimona es una chica con rasgos butch, una ideología subversiva ante la moral virtuosa y con una clara necesidad de enfrentar y cuestionar las reglas y el concepto mismo de la heroicidad. Su aparente disposición ingenua e iniciativa acelerada, casi torpe, para la maldad contribuyen esencialmente que sea un favorito instantáneo del lector. Conforme avance la historia y conozcamos la complejidad profunda de Nimona, estos primeros momentos de ternura punk serán siendo cada vez más escasos pero, igualmente, más importantes.

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Blackheart por otro lado es un personaje que es difícil de masticar en un inicio y no por un trabajo deficiente de autoría, sino lo contrario, porque nos presentan a este villano desde una frialdad que choca con Nimona y que, sin embargo, mantiene una intransigente estela de paradigmas morales, quizá atípicos en el cliché del villano ‘loco». Blackheart irá poco a poco entrando en el corazón del lector y será un elemento esencial no sólo en la progresión dramática de la historia, sino en el mismo desarrollo afectivo de Nimona.

Un tercer elemento importante será Ambrosius Goldenloin, este pseudo antagonista, pseudo héroe, pseudo caballero que primero será aquel con el que es más difícil desarrollar empatía. Goldeinloin es quizá el elemento de parodia más evidente y transparente en Nimona, de principio a fin, pero es gracias a su participación en el relato y su relación con los otros dos que estos comenzarán a brillar cada vez más fuerte; además, será a causa de él que cambie la dinámica en las relaciones principales de la historia.

Cohesividad de la historia

Esta es quizá la sección más ambivalente en la revisión crítica. Para mí, Nimona consta de 3 partes esenciales que no empatan completamente con los arcos narrativos o con la estructura del relato, sino más bien con tiempos de producción y ejecución de la historia.

La primera parte es la sección episódica, esa porción en revista de la historia que hace una ligera exposición a los personajes y las situaciones pero que sería, si acaso, un prólogo aislado, casi satelital, cuyo mayor mérito es generar la empatía entre el lector y los personajes. Si bien por si misma es una sección divertida, conecta poco con el desarrollo eventual de la trama, particularmente en la continuidad narrativa. Aún así, uso la expresión «satelital» porque si bien no está realmente unida a la narrativa dominante que inicia al terminar la sección, no podríamos prescindir de ella.

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La segunda parte es la sección que verdaderamente presenta el arco dramático a contar. Esta sección ofrece un prólogo tardío acelerado. Esta sección inicia alrededor del cambio abrupto en Nimona, que estrictamente sería el «incidente inicial» de la historia. La segunda sección desarrollaría la historia con gran carga en la introducción y la primera parte del desarrollo: mucha reflexión en contraste con las acciones, acciones que, si bien valiosas, dar pie a abrir más contemplaciones sobre el personaje y el nudo dramático. Para mí, esta segunda sección es la más sólida y la mejor contada, es la que le dará pauta al lector de entender realmente de qué va la historia y lograr el cambio afectivo hacia Blackheart y Goldenloins, quienes sin duda son quienes se llevan la mejor parte de esta sección. Con un corte tradicional en la narrativa, si bien radical en su uso casi deconstructivo de motivos visuales, Nimona en su segundo arco literario nos ofrece el escenario perfecto para construir al climax, que tendrá una función crucial: ser «la vuelta de tuerca».

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Llegamos entonces a la tercera sección de Nimona. Vertiginosa y caótica, esta es quizá la sección más experimental en cuestión de la forma, historietemas poco comunes incluso dentro del mismo producto, un uso más dinámico y concienzudo de las viñetas y una narrativa que avanza a pasos agigantados. Si bien hay momentos en que pareciera perder el control, esta sección es por mucho la más interesante que es casi una trampa para el lector: tenemos un primer amor por Nimona, después la vemos pasar por una transformación que nos parece drástica y encontramos un amor por los demás personajes para terminar quedar orillados a recibir de golpe el giro inesperado del relato y usar esos afectos transigentes que hemos arrastrado en las dos secciones anteriores para poder experimentar el final de la manera que la autora quiere que lo hagamos: el nuevo modelo de representación del héroe, la nueva faceta de la protagonista femenina y loa políticas de representación sostenibles que parecen dialogar no sólo con el producto mismo, sino con los otros comic contemporáneos dentro del género fantástico.

Resultado final

Nimona comienza como una lectura casual que deviene en un producto cautivador que te lleva de la mano hasta el final con personajes memorables y momentos inesperados que crean una verdadera experiencia, algo a lo que toda novela gráfica debería aspirar, de emociones en constante cambio.

Noelle Stevenson anota una gran obra en Nimona que quizá sea la base lógica y estética para otros productos como Lumberjanes y She-Ra, pero definitivamente no llegan aún a mostrar esa gran estrella radiante que Nimona parece lucir sin problema alguno, si yo tuviera que elegir una obra maestra de esta autora, sin duda sería Nimona.

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