En el universo de videos de YouTube, existe un cortometraje muy divertido llamado «Magical Mom», un trabajo de Allen Zhang, Jennifer Yang y Prinn Thongcharoen.
Si aún no lo has visto, se los comparto:
Unas breves notas al respecto:
Magical Mom es sin duda un curioso producto que entiende y repite patrones del género de magical girls, con una propuesta propia interesante.
Los elementos en los que me gustaría enfocarme son los siguientes:
- La Magical Mom
- El chico que es su hijo
- La maestra
- Los elementos estilísticos de la animación
Uno de los personajes centrales de la animación es la Magical Mom: una mujer adulta con hijos que posee poderes mágicos y, aparentemente, a eso se dedica. A través de la parodia, el video presenta el signo de la chica mágica con matices transigentes que exigen un cambio de paradigma y visibilizan aspectos del género que rara vez se han abordado:
Una mujer mágica en su etapa adulta, una visión periférica: sabemos por el discurso usual de estos productos que la representación femenina en el género mahō shōjo es durante la etapa escolar y del desarrollo de la sexualidad. Esta metáfora surge como una respuesta cultural a los mecanismos sociales del momento.
La magia en el mahō shōjo es la representación del poder y el empoderamiento de la mujer en una sociedad que continua funcionando bajo estatutos patriarcales. Bajo esta lógica, la magia y la transformación no son sino formas fantásticas de simbolizar el desarrollo personal.
Cuando Magical Mom nos muestra que quien posee estos poderes es una mujer adulta y con hijos, nos desvía completamente la perspectiva y desecha la idea del empoderamiento femenino desde el desarrollo sexual de la mujer en la infancia y amplía el signo a cuestionamientos que pocos productos han abordado: ¿qué hacen las niñas mágicas después de pasar la etapa escolar? ¿puede verse la lucha mágica como una carrera u oficio profesional? ¿la magia se hereda genéticamente o muere con su portadora?
Magical Mom pisa el terreno de estas interrogantes y planta el género sobre la tierra, desnudándolo de sus consideraciones divinizadas para convertir a la niña mágica en algo mundano: un trabajo como cualquier otro, ejercido por una mujer como cualquier otra. La Magical Mom se nos presenta ya transformada, no la veremos sufrir el proceso de transformación tradicional y tan pivote en el género y esta ausencia del tropo es, en sí mismo un mensaje: no existe un empoderamiento femenino al tomar control sobre la propia sexualidad, por que este proceso ya pasó, este personaje ya representa una figura madura y con un ejercicio naturalizado del poder. Magical Mom es el resultado de más de 50 años de mahō shōjo, el resultado del trabajo cultural de un género que usualmente posee un discurso con enfoque queer y feminista; aún así, es también una simplificación de la época clásica y una parodia del mahō shōjo «vacío» (a falta de mejor término). Esta dicotomía es vital para el funcionamiento de los demás elementos.
Mahō Shōnen: ¿existen los chicos mágicos?
Otro personaje esencial es el hijo de la Magical Mom, un chico que vemos originalmente avergonzado de su madre, una mujer mágica y que tendrá un cambio emocional acelerado (pero orgánico) en breves minutos.
¿De qué nos habla el cortometraje con este personaje? Si bien el gran boom del mahō shōjo comenzó en los 90’s, con la llegada de Sailor Moon a todo el mundo, la popularidad adquirida del género estaba ceñida casi totalmente a un mercado femenino o a un mercado masculino que seguía el género como «un placer culposo».
Excusas como: «soy hombre y me comporto como tal pero me gusta Sailor Moon porque crecí con ella», «la verdad no me gustan las niñas mágicas, esta sí porque ella me gustaba físicamente» y demás eran formas comunes para validar y excusar el interés en el género desde lo masculino. En la modernidad, el género ha retomado una nueva ola de popularidad, ahora más extendida al público general y con mayor «permiso» del público masculino. Esta transición se ve sintetizada en Magical Mom a través de la perspectiva de su protagonista.
En un giro interesante, cuando Magical Mom es temporalmente vencida, será su hijo el que tome su lugar en la pelea contra las fuerzas del mal, nuevamente presionando los límites de los tropos y generalidades del género: la idea del magical boy como un elemento serio y formal en el género.
Ya tenemos primeros guiños a la idea del magical boy como un elemento serio gracias a productos como Shugo Chara, Cute High School Earth Defense Club Love! y Miraculous. Normalmente acudimos a la parodia de lo masculino para poder validar la inclusión del hombre en el género. En Magical Mom sucede lo mismo, partimos de una parodia de los estilemas tradicionales y moldeamos la idea de lo masculino en sus rasgos hegemónicos, para darle una nueva dimensión dentro del mahō shōjo.
Lo que marca la diferencia en Magical Mom es como el cortometraje le da la bienvenida al mahō shōnen ofreciéndole un espacio protagónico en la palestra, no complementario a la heroína femenina. Si bien es cierto que el género mismo nació como parte de una reacción feminista en Japón y por muchos años representó un discurso de empoderamiento para el género, la modernidad le ha permitido adaptar los mensajes y girar hacia perspectivas más queer y globales. La paulatina inclusión del hombre en el género está lejos de ser una recaptura de la hegemonía patriarcal, sino una invitación extendida a lo masculino para unirse a la causa.
Cuando Magical Mom y su hijo unen fuerzas mágicas para vencer al villano, el cortometraje nos ofrece una poética metáfora, un pase de batuta, en la que el género viejo y los modelos clásicos del mahō shōjo le dan la bienvenida al nuevo género, a nuevas audiencias y a nuevos modelos de creación que antes no se conocían y que ahora ayudan a que el género evolucione y se mantenga vigente.
Aprendizaje y estilema: Magical Mom explica con simpleza conceptos complejos
La presentación del villano y el combate mágico establece fielmente el tono del cortometraje y el estilo de parodia que será Magical Mom. En un giro cómico, es la maestra del chico quien será la gran villana de la historia y que, a través de su propia autoridad, le pondrá una trampa a Magical Mom con la meta de eliminarla.
Más allá de la evidente parodia que este desarrollo de los hechos pueda representar, también es una reafirmación mañosa del discurso vigente desde el nacimiento del mahō shōjo: el desafío a la autoridad hegemónica.
Si bien la maestra como villano cumple con el propósito de aportar la base cómica del relato, también tiene una representación que puede leerse y que complementa idealmente el discurso:
Bruno Bettelheim, desde una perspectiva psicoanalista, hace un análisis de los cuentos de hadas tradicionales y entre sus propuestas teóricas, habla sobre una etapa del desarrollo del niño, apegada a la omnipotencia de pensamiento, en que experimenta una sensación de reemplazo de sus figuras paternas. Productos como Coraline de Neil Gaiman abordan estos conceptos y Magical Mom rescata brevemente este escenario dual en que la maestra representa una figura de la «madre malvada». Si bien en Magical Mom, a diferencia de Coraline, el niño nunca percibe a la maestra como una «otra madre» de forma evidente, la codificación del discurso se estructura en un mecanismo similar en que contrapone dos personajes con cualidades simbólicas similares para ofrecer dos mensajes en contraposición previo a la integración.
En Magical Mom, el enfrentamiento entre la maestra y la madre: el bien y el mal, es lo que lleva al niño a su inevitable maduración y lo que detona su transformación, tanto literal como simbólica. Cuando Magical Mom no puede vencer a esta otra madre, a pesar de poseer el poder «del bien», se llama al chico a integrarse a la lucha, a sumar su propia identidad a esta lucha y para así poder vencer a la oscuridad a través de la integración armónica de signos contrarios: la mujer y el hombre, el adulto y el niño, la magia y la realidad. Con esto, Magical Mom cierra con una moraleja clara y dulce: el género de magical girls necesita de todos y abre sus puertas a todos, ya que su mensaje de empoderamiento no es exclusivo de un sector pequeño de una sociedad tan plural, sino que recibe a todos aquellos que busquen, a través del amor y la justicia, un mundo más mágico.

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