En vista de que la primera entrada fue más sobre un mecanismo de narrativa social evidenciado en este manga y menos sobre el manga mismo, haremos una segunda entrada para hablar específicamente del producto.
Los calzones de Magia Quartet
Leer los manga spin off de Madoka Magica que sí son creados por Magia Quartet ayuda a poner en evidencia que este grupo creativo trabaja con prototipos que usan como plantilla, con pequeños detalles para pulir al personaje. Esto, en realidad, no es algo malo, bastantes son los creadores de todo tipo de arte que poseen esta forma de trabajar: Tim Burton, Guillermo del Toro o Hayao Miyazaki, por mencionar algunos, tienen tan internalizadas sus estructuras dramáticas que (consciente o inconscientemente) regresan constantemente a ellas. Como ya dije, esto no es malo, al contrario, habla del profundo conocimiento del creador a su arte y además es una brújula adecuada para encontrar en el análisis los discursos y estilemas constantes de cada productor cultural.
Magia Quartet trabaja, al parecer, con el mismo patrón de identidades femeninas, por lo que no sería ninguna sorpresa para quién conoce ya ampliamente todos los productos de Magia Quartet, encontrar las siguientes relaciones análogas:
Tart – Madoka, Riz – Homura, Melissa – Sayaka, Elisa – Kyoko y Pernellia – Mami
Con estas relaciones en mente, Magia Quartet no sólo construye estos personajes con afectos y cualidades similares sino que incluso los codifica con colores en análogos evidentes, denotando quizá que esta «repetición de patrones» en los productos de Magia Quartet es todo menos casualidad.
En Tart Magica, a diferencia de Madoka Magica, Tart no es un objeto pasivo, sino que sus acciones son el motor principal para el desarrollo de la narrativa (quizá sólo subordinados a las decisiones de Riz). Sin embargo, Tart cumple una función afectiva similar a Madoka en ser la principal representación de la inocencia femenina en su estado convencional y tradicional de «la mujer como una criatura inocente» a la cuál el relato castiga para obligar a transicionar a una versión más, quizá no sea el mejor calificativo, madura de sí misma.

Con Tart aún tenemos vigente el discurso que Magia Quartet diseñó para Madoka Magica: el abuso y sumisión de lo femenino ante una voluntad patriarcal hegemónica. Para efectos de la historia, Tart es nuestra heroína, pero en realidad sus acciones están determinadas por agentes masculinos que (si bien mucho más presentes y visibles que en Madoka Magica) siguen siendo los agentes del fondo y que, además, parecieran tener el beneficio de cargar con las decisiones de Tart, sin asumir ninguna de las consecuencias. Magia Quartet repite uno de sus discursos evidentes en Madoka Magica: la masculinidad es un ejercicio político que pretende que lo femenino deba estar a su servicio y disposición.
Tart: entre lo histórico y lo fantástico
Hay otro elemento importante a considerar al mirar de forma crítica este manga y es que la línea narrativa que sigue Tart Magica se alimenta de hechos históricos documentados y no enteramente de la fantasía imaginaria de Magia Quartet y; sin embargo, ejerce un trabajo de deconstrucción y reconstrucción de lo Histórico y lo mítico.
Si hiciéramos un ejercicio de pensar en mujeres reconocidas históricamente o personajes femeninos importantes para la historia mundial, Juana de Arco sería quizá uno de los primeros nombres en aparecer. Más allá de los hechos verídicos (una «verdad absoluta» que nos es imposible aprehender), Juana de Arco es una construcción mitológica sobre la que descansan no solamente la Historia y política francesa, sino también la representación femenina; en términos muy burdos (y algo inexactos): Juana de Arco es en parte un mito al heroísmo francés y en parte un mito del feminismo europeo. Aseveraciones y discursos construidos claramente más desde lo simbólico que desde lo rigurosamente histórico.

Magia Quartet rescata esta construcción mitológica de Juana de Arco y la integra a la lógica fantástica de su universo para reconstruir, desde lo histórico, una nueva propuesta de mito fantástico y un cuestionamiento a la figura del héroe histórico tradicional. En Tart Magica, Juana de Arco es presentada como una chica inocente y pura, atada a un destino del que no puede escapar y con una determinación moral que logra un paralelo con su igual histórico, más que nada en sus valores fundamentados en la tradición judeocristiana. Entonces, Tart es una oda poética a Juana de Arco y exalta su valía histórico y, más importante aún, mítica sin alienar el signo en su valor fundamental, pero sí en sus conexiones con otras narrativas subyacentes. Es decir, Juana de Arco como Tart sigue siendo pura, sigue siendo santa, sigue siendo heroína, pero el sistema de apoyo y los ejercicios de poder político alrededor de ella son diferentes.
Puede que durante todo el relato veamos una deconstrucción constante del mito de Juana de Arco y sus amenidades como sus visiones religiosas, su vitalidad heroica y su capacidad para el liderazgo militar (todos estos cargados a otros agentes dramáticos o de plano redimensionados narrativamente), el final agridulce mantiene el claro mensaje de la santidad y grandilocuencia heroica de Juana (Tart aquí), ofreciéndole un final romántico y, curiosamente, apegado al mito hegemónico de Juana de Arco: su sacrificio y santidad como pilares de su estructura.
Luz y Oscuridad en la figura santa
A la par de Tart, el relato presenta otras Puella Magi que, al igual que en productos pasados, complementan una pluralidad de visiones femeninas y reconstruyen la representación de la feminidad, integrando diversos afectos en un mismo producto. En Tart Magica encontramos las siguientes:
Riz es la compañera y aliada más cercana a Tart. Dentro de los prototipos de Magia Quartet, Riz tiene un rol similar al de Homura Akemi. Aún así, la relación entre Tarty Riz es mucho más cercana que la de Madoka y Homura y sus rasgos simbólicos son también más evidentes. Si bien en entradas pasadas hemos hablado de la dicotomía Madoka-Homura como un contraste mayormente moral y teológico, en el caso de Tart y Riz esta dicotomía es más bien integración de ingredientes comúnmente contrarios: la luz y la oscuridad. La participación de Riz es vital para el éxito de Tart en su misión y, así como lo haría Homura en Madoka Magica, son sus decisiones las que mantienen activo el relato y van guiando de la mano a la protagonista de la historia.
Según la historia, el deseo de Riz es ser ella de quien nace el siguiente gran héroe. Riz es entonces no sólo un pivote fundamental para el éxito de Tart sino que es también un signo en dónde Magia Quartet deposita completamente su visión post moderna del género literario y el género femenino. Es decir, Riz es quién lleva el estandarte de la nueva revolución social de género pero que sólo se limita a mover los hilos necesarios para que una figura con mayor grado de aceptación y facilidad de penetración social (Tart) sea quién cargue con el legado. Con esto, Magia Quartet hace una metáfora de la lucha feminista que puede llevar detrás agentes y movimientos radicalmente políticos, pero se presenta a través de una cara más «amable» para facilitar (o al menos eso se pretende) una dinámica de integración.

En la línea sacra y religiosa, la dupla Tart-Riz tiene también buena madera para el análisis. Juana de Arco como mito religioso exalta la integración divina de lo masculino y lo femenino en un solo ícono: una mujer santa con capacidades videntes que es, a la vez, un soldado y agente de guerra indispensable para el triunfo de Francia. Aspectos tradicionalmente asociados al cliché de lo masculino y femenino, en una sola persona. Además, estrictamente en la cuestión religiosa, Juana de Arco es también una dualidad curiosa ya que si bien es reconocida hoy como una santa, también fue acusada de herejía y quemada por bruja. En Tart Magica, una historia donde el término «bruja» representa algo mayúsculo, la trama de aleja lo más posible de esto. El crescendo del relato y nuestra experiencia previa con Madoka Magica nos lleva a pensar que Tart invariablemente terminará en el destino de toda Puella Magi y la veremos maldecir a la humanidad en su forma bruja. Sin embargo, esto no sucede así. En una rebeldía contra la hegemonía de la Historia con mayúscula, Tart Magica se aleja completamente de este aspecto y redime a Tart, santificándola solamente, reconociendo y representando su parte santa y pura y alejándose completamente de la bruja. Esta antítesis de la luz que la verdadera Juana de Arco representa, está cargado aquí en Riz quien será ella misma el lado «oscuro» de Tart, sus pensamientos y acciones que podrían manchar la pureza utópica de la niña, para que exista este aspecto complementario, pero no deje marca sobre el récord perfecto de la santa. Es por eso que Riz debe «morir» y «renacer» simbólicamente en el relato y fusionarse completamente con Tart, sólo así puede integrar ambas representaciones en una sola y aspirar a emular a la verdadera figura histórica, sólo así puede convertirse en una «irregular» y vencer al jefe final.
Otras Puella Magi en el relato histórico
Acompañando a Tart y Riz en la aventura, tenemos otros dos personajes esenciales: Melissa y Elisa.
Siendo evidentes representaciones del mismo prototipo de Sayaka y Kyoko, estas dos chicas exploran y abordan otro aspecto completamente ajeno a los conceptos elevados de Riz y Tart, sino que van por una línea más mundana.
La dicotomía formada por Melissa y Elisa realmente aborda los aspectos y alianzas políticas Europeas y la diferenciación de clases sociales y su participación en la Guerra de los Cien Años.
Elisa es la clase alta y privilegiada de la Europa en transición del S. XIV al S. XV cuyas motivaciones políticas y económicas eran suficientes para sumarse al conflicto armado entre Francia e Inglaterra durante estos siglos. Agentes como la Corona de Castilla, la Corona de Aragón y el Reino de Navarra se sumaron a las fuerzas francesas durante la guerra, más allá de la lealtad en la dinastía de Valois y su convicción en la causa del rey Carlos VII, sino también para sostener sus propios intereses políticos. En realidad Elisa en el relato no pertenece a estos agentes beligerantes del conflicto real entre Inglaterra y Francia, sino a una versión ficcionada de la Orden del Dragón de Hungría y Croacia, cuyo gancho con la ficción del manga se da por esta voluntad cristiana radical de defender la religión ante cualquier enemigo. Sin embargo, en ella se concentra el apoyo de la nobleza y las esferas adineradas al bando francés durante la participación de Juana de Arco.
Por su parte Melissa representa una causa más cercana a Juana de Arco. Durante la campaña de Juana en el conflicto armado, campesinos y fuerzas militares de estratos económicos más bajos se aliaron bajo su estandarte y, ya en la construcción mítica, es vista como una inspiración nacionalista entre el pópulo y una fuerza carismática que uniría a aquellos del mismo origen humilde ante la causa del rey Carlos VII. Melissa carga entonces con la representación de las clases no nobles (así como lo fue el mismo La Hire) pero que caen en el encanto de Juana y se vuelven agentes de apoyo fieles a ella.
A través de la participación de estos dos personajes, el relato se nutre de la construcción mitológica de Juana de Arco, mostrando este relato histórico que habla sobre la integración de los pueblos y la colaboración de las clases en una guerra que sería trascendental para la historia europea y, a la vez, nos construye a mayor profundidad aspectos afectivos y de personalidad de Tart, en su afán por emular lo que representa Juana de Arco, cuando ella le entrega su confianza mayormente a Elisa (es decir, la lealtad y confianza a una clase noble y adinerada) pero muestra más cariño hacia Melissa (mostrando la romantización nostálgica del origen humilde de la misma Juana de Arco), representando aspectos que son, no históricos, sino más bien heroicos y literarios dentro de la construcción mitológica.

La experiencia de leer Puella Magi Tart Magica se enriquece gracias a los datos y paralelismos históricos que ayudan a fortalecer la construcción literaria y, además, a complementar las propias mitologías que hemos aprendido socialmente de aquello que, por su misma hegemonía, llamamos «Historia Universal». Una muestra fiel de como la novela gráfica puede conjuntar la ficción con la «no ficción» (si algo así pudiera existir), para crear productos espectaculares.

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