El enfrentamiento entre mujeres mágicas

En el espectro de personajes presentados en los productos tradicionales del mahō shōjo, encontramos casi totalmente mujeres, ya sean estas las heroínas o las villanas del relato, su presencia es indispensable para las producciones. El género de magical girls ha sido referenciado constantemente como un limbo entre conceptos polarizados que ayuda a integrar adecuadamente en un mismo símbolo: vemos la lucha e integración de lo masculino y lo femenino, entre lo joven y lo maduro, entre la inocencia y el despertar sexual, por eso no es rato que surjan en los animes o mangas de género mágico dicotomías que consideran primeramente el ejercicio de la sexualidad como fuente de poder femenino y, como resultado, cuestionan el fondo moral de dicho ejercicio del poder para la clasificación de esta sexualidad como “virtuosa o amenazante”; es decir, a través de ese ejercicio decimos “quién es bueno y quién es malo”.

Si bien es común que las chicas mágicas se enfrenten a una amplia variedad de seres monstruosos o amorfos, estos son comúnmente los subordinados de villanos mayores que sí suelen tener una forma más humana y algunas veces femenina.

witches5.jpg

La Reina Beryl de Sailor Moon o Alcyone en Magical Knight Rayearth son representaciones de mujeres adultas con poderes excepcionales que obligan a las niñas mágicas a evolucionar en sus habilidades para poder derrotarlas; sin embargo, hay algo muy simbólico en esta contraposición de mujer joven mágica contra mujer adulta mágica.

Estas figuras antagónicas femeninas ejercen un poder evidente a través de la sexualidad, pero lejos de representar la “pureza” femenina que muestran las heroínas, están diseñadas como mujeres maduras seductoras e hipersexualizadas cuyo rasgo más evidente es el sometimiento y control de sus subordinados masculinos bajo un yugo de ambición desmedida. En esta analogía, tanto la chica mágica como la villana representan el mismo símbolo con polaridades morales opuestas: ambas ejercen el poder desde el empoderamiento de la sexualidad femenina, sin embargo, una es clasificada como “buena” y la otra como “mala” debido a los motivos y objetivos que mueven sus acciones.

Hay una frase popular que dice: “las reinas malvadas son las princesas que no tuvieron final feliz” y en el género de magical girls hay algo de cierto en eso. A estas villanas se les pinta como mujeres seductoras y frías, pero eventualmente se nos revelará una motivación más humana detrás de sus acciones malvadas: el amor no correspondido. La reina Beryl amaba en secreto al Príncipe Endymion, pero él escogió a Serenity como el objeto de su amor y ese despecho fue lo que llevó a Beryl a sucumbir ante el poder oscuro. Este elemento, al profundizar un poco más en él, nos da la pauta a leer el peso de las expectativas de la mujer en la sociedad actual y los elementos idealizados de su realización personal: el amor como motivación principal y el desamor como fuente de la histeria femenina.

queen_beryl.jpg

En realidad, Beryl y Serena no son muy diferentes: ambas poseen poderes mágico, ambas fueron abordadas por un ser extraterrestre para despertar esos poderes, ambas encuentran en el amor (o desamor) una motivación fuerte para sus acciones e incluso ambas buscan poseer al mismo hombre. ¿Cuál es la diferencia entonces? Las acciones de Beryl son destructivas y en un mundo donde se vela por “el amor y la justicia”, la histeria de Beryl no tiene cabida y ella, como mujer amargada y resentida, funge sólo como villana en un discurso similar al presentado de forma más sibólica por Madoka Magica y su dicotomía entre las puella magi y las brujas.

En Magical Knight Rayearth vemos otro ejemplo cuando las heroínas deben enfrentar a Alcyone. Mientras el trío de heroínas son más tradicionales: inocentes, puras y amigables, Alcyone es mostrada como una mujer poderosa cuyo verdadera motivación parte del amor no correspondido de otro villano de la serie, pero que a su vez es altamente seductora, especialmente con otras formas de representación de lo masculino (no necesariamente hombres, sino también monstruos).

alcyone.jpg

Estas mujeres se convierten entonces en el símbolo de la madre fálica de la que hablaría Freud, presentándose en un primer acercamiento como mujeres líderes con un buen ejercicio del poder, independencia y actitud rebelde, si bien “malvada”, pero con esas cualidades “masculinas” a final de cuentas. Después, al adentrarse más en el personaje se convertirán entonces en la madre castrante, entonces tenemos a la mujer adulta que es vista como un agente patético y no como un actor de cambio ya que está, por una parte, atrapada en las exigencias tradicionales de la mujer japonesa y las frustraciones de no poder cumplir con dicho standard y, por otra parte, despliega una sexualidad agresiva y amenazante que funge como arma para alterar el orden y la paz, no para mantenerlos.

Estas mujeres nos definen, por contradicción, las razones por las que las niñas mágicas deben ser primeramente “niñas”: la pureza de corazón es esencial para el uso de los poderes mágicos “del bien” ya que una mujer con poder pero con histeria y rencor contra el mundo sería un peligro y una amenaza al sistema existente que se debe proteger.

Deja un comentario