¿Cuáles son las partes que integran Puella Magi Madoka Magica?
El arco de Homura – La nueva era del Mahou Shoujo
Y así llegamos casi al final, cruzando por el verdadero principio.
El último arco de Madoka Magica se centra en Homura y su papel fundamental en la historia. El primer episodio de este arco aborda directamente los orígenes del personaje de Homura y sus poderes, demostrándonos que lo que conocimos en el episodio uno no era, en realidad, la presentación del mundo ordinario, sino un punto “in media res” dentro de la historia global.
En este arco conoceremos a fondo el personaje de Homura y como sus capacidades para manipular el tiempo intervienen invariablemente en los eventos de Madoka Magica que, al parecer, se han repetido más de una vez a lo largo de la historia.
En un esfuerzo por clarificar un poco el tejido temporal creado por Homura en la serie, he preparado el gráfico siguiente:

Para entender adecuadamente el último arco de Madoka Magica y la inevitable resolución, debemos explorar tres pilares esenciales en el discurso: la relación simbóica entre Homura y Mami como base de la deconstrucción y reestructuración del género, la exploración de la bina entropía/homeostasis dentro del discurso y el cuestionamiento de la última generalidad del Mahou Shoujo: la asunción a la divinidad.
Homura Akemi – Madoka Magica cuestionándose a sí mismo
Como hemos explorado en los arcos pasados, Madoka Magica hace un trabajo constante de cuestionamiento y remodelación del género, partiendo primero por la presentación de las reglas clásicas del Mahou Shoujo, cuestionando estas convenciones, para continuar con el desarme de los símbolos tradicionales de la narrativa fantástica como el heroísmo y el trabajo en equipo. Este tercer arco, a través del personaje de Akemi Homura traerá finalmente el elemento integrador que redefinirá las convenciones tradicionales del género.
El cuarto arco de Madoka Magica presenta tres personajes como originarios de la historia: Kaname Madoka, Tomoe Mami y Akemi Homura. Como ya hemos dicho en entradas anteriores, Homura y Mami son el análogo directo una de otra, representando las dos etapas del Mahou Shoujo: la corriente de los 90s y la nueva ola propuesta por Madoka Magica.

El capítulo inicial del arco hace un recuento rápido no sólo de la serie misma, sino de la historia misma del Mahou Shoujo, representada en Homura:
Ella comienza como una chica común, el molde tradicional del género que se une a un equipo de puella magi local: Madoka y Mami, siendo compañera pasiva, ajena a la acción, pero siempre expuesta a ella. Esta primera línea temporal culmina con la muerte de Mami y Madoka ante el gran desastre conocido como Walpurgis Natch, es en este punto cuando Homura, buscando prevenir este final, hace un contrato propio y se convierte en una puella magi con la capacidad de manipular el tiempo.
Esta primera línea temporal está narrada a partir de las convenciones tradicionales del género no sólo en el relato sino en la presentación estética de esta. Las secuencias animadas en las primeras dos líneas temporales, en contraste con lo que el anime se ha vuelto para este punto, son más alegres y coloridas con una reducción importante en el impacto violentos de la lucha contra las brujas: por ejemplo, en el episodio 3 cuando Charlotte vence a Mami, vemos una escena mucho más impactante de la decapitación de la chica en contraste con las muertes de Mami y Madoka (limpias, sin sangre, inmaculadas y puras) tras la lucha con Walpurgis. En estas dos líneas, Homura actúa siguiendo el esquema tradicional de Mami y funcionando bajo las convenciones tradicionales: una Mahou Shoujo a lo Sailor Moon.
No será hasta después de la revelación de cómo las puella magi se convierten en brujas que se detonaría el cambio en Homura: la segunda etapa de evolución del género.
Con este nuevo descubrimiento, Homura comienza una campaña de convencimiento entre sus compañeras mágicas que ahora incluyen también a Kyoko y Sayaka entre sus filas. Esta constante verbalización del engaño de Kyubey y el fatal destino de las puella magi la convierte en un blanco fácil de críticas y descalificaciones. Homura en esta segunda etapa representa la resistencia del género a cambiar y a abrirse a las posibilidades de nuevas convenciones que puedan regir su realidad. El clímax de esta segunda etapa está en las repercusiones de la primera batalla con Oktavia, una de las escenas clave para el relato de Madoka Magica y para el discurso que representa.
Sayaka ha desaparecido convirtiéndose en una bruja, la cual tuvieron que destruir, demostrándoles así el verdadero destino de las puella magi. Tras el golpe de realidad, Mami enloquece y dispara a matar a Kyoko, atando a Homura para inhabilitar sus poderes de tiempo. Veamos un poco más a detalle lo que esto representa:
Homura ha jugado bajo las reglas de Mami (las convenciones clásicas) durante dos líneas temporales y se enfrenta de lleno a un destino mortal. Decide entonces que debe cambiarse esta realidad y comienza ella misma a ser un agente de cambio. Ante esta determinación, se ve enfrentada y frenada por Sayaka (el héroe virtuoso tradicional) a quién el nuevo modelo no le favorece. Cuando lo que dice Homura prueba ser cierto, Mami no puede integrarse adecuadamente al nuevo esquema; es decir, el discurso clásico y tradicional se rehúsa a adaptarse a una nueva estructura literaria y su única solución es la autodestrucción. Homura, el nuevo género en potencia, está atada de manos mientras la fuerza de las convenciones tradicionales (el género en su forma purista) tenga el control. Resumiento así los primeros tres arcos simbólicamente en una sola escena.

¿Qué pasa entonces con Madoka y cuál es su papel en esto? Madoka (el personaje) es el elemento de equilibrio entre los dos polos opuestos que representan Mami y Homura. Si bien Madoka también opera como personaje desde las convenciones tradicionales del género, es claro su interés en Homura (en el nuevo modelo). Homura puede representar el agente de cambio activo, el fuego catalizador que dará nueva forma al género pero ella no es la protagonista de la serie y, por lo tanto, no es el receptáculo de esta reforma discursiva. Cuando Mami mata a Kyoko y está preparada para hacer lo mismo con Homura, Madoka interviene y mata a Mami, salvando la vida de Homura. En este acto simple se simboliza como la serie se topa de frente con una encrucijada: seguir las normas convencionales o cambiar y moldear el género para darle una nueva forma. Cuando Madoka decide salvar a Homura y destruir a Mami no sólo es el personaje eligiendo, es la serie misma aceptando su papel revolucionario y mostrando su determinación por seguir el nuevo camino hacia una deconstrucción total del género, dejando atrás las convenciones clásicas.
Entropía, la fuerza que equilibra el universo
El arco de Homura profundiza además en otra constante en la serie: el rol de la entropía en el equilibrio universal.
Kyubey aborda este tema de forma constante y repetida desde el descubrimiento de que las puella magi se convertirán en brujas y este concepto de la termodinámica será su bandera para excusar sus acciones en todo el anime. Según la explicación de Kyubey, el sacrificio de las chicas es la energía necesaria para la supervivencia del universo en un proceso que es, a grandes rasgos el siguiente:
Cuando las chicas piden su deseo, este considera el potencial kármico de cada una de ellas, según su influencia en el mundo y si es comparable entonces el deseo se cumple, formando su gema de alma y dando inicio a su capital energético. Kyubey expresa en varias ocaciones que las puella magi experimentan una angustia proporcional a la cantidad de esperanza que traen al mundo. Esta es una reinterpretación moralizada de la ley de acción y reacción de Newton; por lo tanto, a partir de la cantidad de “esperanza” que ellas aporten con sus acciones y deseos, esa misma energía se invierte y calcula el potencial destructivo de su forma bruja: entre mayor sea la esperanza de ella, más poderosa es la forma bruja. Claro que, respetando en estricta regla las leyes de la termodinámica, este proceso no puede ir a la inversa; es decir que cuando la energía kármica es liberada en un proceso de transmutación (de puella a bruja) esa energía es utilizada para revertir el proceso de entropía del universo, supuestamente el fin último de Kyubey. No es viable, a pesar de los intentos de Kyoko y Madoka, regresar una bruja a su forma de puella magi ya que al cambiar nuevamente la polaridad negativa de la bruja a positivo, esto acrecentaría la entropía del universo en la misma cantidad del deseo original, anulando el propósito de la transacción. Adicionalmente, no es viable ni siquiera en las leyes físicas ya que durante la transición la energía ya fue liberada. Haciendo una analogía simple: las puellas magi son papel, la magia y los deseos el fuego y las formas bruja serían las cenizas y es francamente imposible pedirle a las cenizas que retornen a ser papel. ¿Qué pasa entonces con esa energía liberada durante la explosión de la gema del alma? Esa energía es la que Kyubey recolecta para su propósito.
Más allá de la cuestión de física aplicada, la introducción del concepto de la entropía perpetua cumple con otro propósito narrativo importante dentro del discurso simbólico. La entropía representa el género literario, en constante evolución. Kyubey desafía hasta cierto punto los preceptos de Bakhtin sobre el género discursivo y argumenta que este, como todo el universo, está en una constante entropía; es decir, la tendencia hacia el caos y la destrucción. Kyubey propone un esquema más dinámico en el que el género no es solamente la colección de convenciones representativas pero inamovibles, sino que este cosmos está en constante cambio en su lucha por sobrevivir y que estos cambios lo moldean y modifican para responder a su propia supervivencia. Kyubey representa a un nivel discursivo la imagen macro del autor y su rol en el cambio y reconstrucción del género que tiende hacia el caos y la destrucción, su supervivencia depende de adaptarse a esos cambios, sacrificando algunas convenciones en el camino.
Madokami: la niña mágica como ser divino
Una de las convenciones tradicionales del género y que Madoka Magica no había abordado hasta el momento era la asunción a la divinidad a través del poder del amor y la esperanza.
La resolución de Madoka Magica es algo que podría parecer tanto atipica considerando el tono que ha adquirido la serie para este punto; sin embargo, el título mismo nos hizo una promesa desde el primer capítulo: Madoka Magica y no podría terminar la historia sin que viéramos la versión mágica de Madoka.
Acercándonos a la conclusión del anime, Homura se ve obligada a enfrentar ella sola, una vez más a Walpurgis Natch, siendo la única puella magi que queda en la ciudad. Sin embargo, pese a todos sus esfuerzos, nuevamente le es imposible vencer sola la amenaza. La única otra esperanza en ese momento es Madoka, a quién se le ha evitado a toda costa hacer el contrato mágico.
Cuando Homura está derrotada y lista para tirar la toalla, llega Madoka a encarar de frente su destino, prolongado por doce capítulos, de finalmente darnos a la verdadera Madoka Magica. Sin embargo, esta acción se contrapone directamente con la agenda que Homura ha sostenido durante toda la serie y, a nivel macro, contra todo lo que la serie ha intentado desmenuzar.
Cuando Madoka obtiene su deseo y borra todas las brujas de existencia (incluida ella misma), reescribe completamente el universo, redefiniendo las reglas que rigen a las chicas mágicas, resolviendo adecuadamente la forma en la que en realidad Madoka Magica terminará afectando al género Mahou Shoujo.
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Si bien Madoka Magica ha cuestionado, deconstruido y moldeado el género de forma ruda en doce capítulos, se ve indulgente al final, actuando de forma maternal ante la perspectiva de una aniquilación total de la era Sailor Moon. Ahora tenemos una nueva e interesante contraposición de conceptos: ya no es Mami vs Homura, sino Homura vs Madoka.
Homura ha luchado todo el anime por cambiar las condiciones de vida Madoka, llevando su lucha de forma simbólica al género en forma global. Homura es la fuerza acelerada del cambio, pero una fuerza destructiva también, ella ha creado a Madoka y a Walpurgis de forma simbólica, ambas representan los polos (ya no extremos) del género y una perspectiva del futuro inmediato. Walpurgis es la fuerza destructiva de Homura, la que busca acabar completamente con las convenciones existentes y rehacer de cero un nuevo orden literario, Madoka es el freno de mano que decide sí avanzar y llevar el género hacia el futuro, pero como luz guía, no como desastre natural.
Cuando Madoka acepta los destinos de todas las chicas mágicas, en una asunción a lo divino similar a la transfiguración de Usagi en Serenity, ella está tomando la batuta de lo que define el Mahou Shoujo y acepta el rol del nuevo hiato en la historia del género. Las convenciones que Madoka Magica ha cuestionado y cambiado se adaptarán para encajar en el nuevo orden universal, pero lo esencial permanecerá ahí en el núcleo. Por eso, Madoka al reescribir el universo elimina las brujas pero no a las puella magi, les permite seguir luchando y dando esperanza al mundo, sin sufrir el destino cruel de su final. Madoka toma de la mano al género y le permite seguir existiendo con su esencia definitoria e intrínseca, pero estableciendo así mismo nuevas reglas bajo su mando.
¿Por qué? Porque Madoka Magica no es el final del Mahou Shoujo, sin el principio de una nueva ola del género.
Y entonces, ¿qué sigue después de Madoka?

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